Krautrock - Rock Alemán (1ra parte)

16 de febrero de 2013
En 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, Alemania no existe. Dividida en dos, ocupada, con Berlín repartido en cuatro zonas, ciudades arrasadas, una generación perdida, le queda una larga posguerra por delante. Y mientras se produce el renacer, el llamado "milagro alemán", voluntad de un pueblo siempre irreductible y tenaz, aparece el rock and roll en los años cincuenta. El país dominante, Estados Unidos, tiene bases militares y tropas destacadas en la Alemania Occidental. Al otro lado del Telón de Acero, en la República Federal Alemana, todo será distinto, y más desde la construcción del muro de Berlín al despuntar los años sesenta. Que los Beatles tocaran en Hamburgo varias veces no fué casualidad. Lo mismo que Liverpool era el puerto de entrada de la música americana a Inglaterra, Hamburgo lo fué en Alemania. Los soldados americanos escuchan rock and roll, Tienen emisoras de radio que lo difunden, clubs, etc. La fusión rockera alemana es un hecho, pero no da como resultado una masiva afloración de grupos de rock. Queda el residuo del folclorismo, la diferencia tradicional. La primera generación que alcanza los veinte años tras la guerra lo hace inmersa en la era pop presidida por los Beatles. Pero el rock alemán es cien por ciento incoloro, cuadriculado, vulgar y repetitivo. Idóneo para las fiestas de la cerveza de Munich, no para crear una historia.


Genrich, Neumeier y Trepte
No será hasta fines de los sesenta cuando la electrónica y el vanguardismo se impongan y entonces aflore lo mejor de los músicos teutones herederos de Wagner y compañía. Los primeros conjuntos que buscan su identidad lo hacen utilizando la tecnología, no las raíces de rock and roll. Los teclados serán el gran caldo de cultivo de un numeroso enjambre de grupos dispuestos a experimentar con ellos y permite el nuevo auge de lo que será llamado rock alemán.
El rock alemán no nace en un punto concreto ni es un hecho esporádico. Es un sentimiento y se produce de forma generalizada y global, aunque haya dos aspectos determinantes en su génesis. El primero es la creación de comunas como medio de reunión de artistas, y, entre ellas, la Kommune I de Berlín es la primera tentativa de establecer un germen liberal, político y musical. El aspecto político era importante porque en la dominada Alemania la política parecía eclipsada y prohibida. Dos guerras europeas eran demasiadas. Sin embargo, la Kommune I funciona y en su seno la música será su más brillante realidad. El segundo hecho singular se produce en septiembre de 1968, durante la celebración del festival de Essen; el International Festival Essen Song Tagen, que tiene lugar en la sala Gruga. En la fiebre de festivales que invade el mundo entre 1967 y 1970, Alemania se beneficia de las constantes visitas de artistas foráneos debido a sus bases americanas y sus muchos soldados residentes en ellas. Pero en el festival de Essen, por primera vez, aparecen grupos alemanes con algo que decir. Son Tangerine Dream y Amon Düül, entre otros.

Logotipo del sello alemán Ohr
A partir de 1969, como en todo el mundo, el rock cambia de raíz en Alemania. La dominación anglosajona es total, pero subterráneamente emerge un vanguardismo militante y activo. Rolf Ulrich Kaiser y Peter Meisel, dos de sus primeros impulsores, crean el sello Ohr, la primera discográfica "progresiva" alemana. Ohr lanza los primeros discos de Tangerine Dream, Klaus Schulze, Ash Ra Tempel, Guru Guru y Embryo, distribuidos por Metronome. Es un esfuerzo decisivo, pero  inmerso en dificultades económicas. Un segundo sello, Pilz, ya será distribuido por la potente Basf.
El siguiente paso se produce con la división del personal de Ohr. Bruno Wendel y Ghünter Korber, dos de sus ejecutivos, forman el sello Brain, incluyendo en su equipo a uno de los mejores productores del rock alemán, Konrad Plank. Brain lanzará a Cluster, a los esenciales Neu! y se llevará a Guru Guru de Ohr. En 1972, aunque el rock alemán sigue siendo minoritario y deficitario, ya es un hecho importante y diferencial; nadie quiere quedarse al margen. Las marcas alemanas primero y las inglesas después extienden sus redes en busca de novedades. Otro sello, Liberty, consigue a los dos conjuntos más pujantes, Can y Amon Duul II. UA (United Artist), Polydor y Phillips (especialmente a través del sello Vertigo) inician ese año una expansión total y cuando los Pop polls (encuestas) saludan como revelaciones a varios grupos salidos de este nuevo mercado, la puerta se abre.

Rolf Ulrich Kaiser y Peter Meisel crearán un tercer sello fundamental, Kosmische. Pero tan o más importante que la aparición de discográficas es el hecho de que haya muy buenos estudios de grabación equipados con moderna tecnología, porque el rock alemán es tecnología pura. Aparecen estudios como los Inner Space de Colonia, el Krampers Bavaria de Munich o el Conny Plank Star de Hamburgo.

Los discos del Kraut
Los principales grupos alemanes utilizarán el teclado como base de su sonido sin olvidar otros instrumentos (excepto algunos, como Tangerine Dream, que prescinden de estos últimos). También aparecerán pronto nuevos conceptos. Pese a que para el mundo del rock alemán es la herencia wagneriana con sonido del siglo XX. Hay romanticismo, sonidos torrenciales, sinfonismo, todo ello unido a un interés esencial por el espacio, que es el eje que confiere una verdadera fuerza y personalidad a esta música. No es una fórmula única. También existe fascinación por el jazz y grupos como Passport o Embryo lo llevan al free, mientras que en la parte más vanguardista, la de los grupos-máquina estilo Kraftwerk, procedentes de la escuela de Stockhausen, o los también decisivos Neu!, lo que prima es la repetición. Habrá asimismo ramas de concomitancia política (Floh de Cologne) y ramas vinculadas al exotismo oriental (Popol Vuh), músicos que se dedicarán a investigar (Klaus Schulze) y músicos que se decantarán por lo más comercial (Lucifer´s Friend, los primeros en publicar disco en Inglaterra). El mundo anglosajón bautizaría al rock alemán con el falso calificativo de Krautrock, rápidamente olvidado por la oposición de todos ellos.

Extraído de:
SIERRA I FABRA, Jordi: La Era Rock (1953-2003). España, Editorial Espasa Calpe, 2003.

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